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6.9. Formación de la cepa.

Bibliografía consultada:

HIDALGO, L., 1993. Tratado de viticultura general. Ediciones Mundi-Prensa. 983 pp.

MUÑOZ, P., 1963. El parral de uva de mesa, una buena inversión. Poda de formación, labores, riegos y abonado. Levante Agrícola, 20, pp. 39-41.

NOGUERA PUJOL, J., 1980. Viticultura práctica. Ediciones Dilagro. 370 pp.

PEREZ CAMACHO, F, 1992. La uva de mesa. Ediciones Mundi-Prensa. 153 pp.

REYNIER, A., 1995. Manual de viticultura. Ediciones Mundi-Prensa. 407 pp.

Información privilegiada:

GALLEGO ZAMORA, F., 1999. Técnico de Huerto Chico, Murcia.

Una vez constituidas todas las tareas propias de la plantación queda pendiente la formación de la cepa.

La poda de formación está íntimamente relacionada con el sistema de conducción, y su principal objetivo es adaptar la forma de la cepa para su futura producción en la estructura básica. Cada sistema de conducción admite algunas formaciones con variables brazos y disposiciones.

Conducción en parral. La cepa se forma con 4 brazos formando una cruz a la altura de su estructura básica, que normalmente ronda los 2 m.

Conducción en espaldera. La cepa se forma normalmente con 1 brazo, o 2 brazos en sentido opuesto, dispuestos en horizontal a la altura del primer alambre, entre 60 y 80 cm.

Normalmente las varidedades de poda larga se forman con dos brazos para aprovechar mejor la mayor distancia entre líneas (GALLEGO ZAMORA, F., 1999).

Sobre los brazos se desarrollarán los sarmientos productivos denominados pulgares, pitones o brocas, si su longitud es de 2-3 yemas, y varas, cargadores o uveros, si son 4 o más yemas.

La formación de la cepa se realiza durante los primeros años de cultivo, 3 o 4 años, hasta que entra en plena producción.